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Vértigo de los cristalitos del oído

Vértigo de los cristalitos del oído

Vértigo posicional paroxístico benigno: la causa mås frecuente de vértigo. Se diagnostica en consulta y se trata con maniobras de reposicionamiento.

Qué son «los cristalitos del oído»

En el oĂ­do interno hay unas partĂ­culas de carbonato cĂĄlcico —los otolitos— que ayudan a detectar la posiciĂłn de la cabeza. Cuando alguna se desprende y se cuela en uno de los conductos semicirculares, cada movimiento la hace moverse y el cerebro recibe una señal falsa de giro. Eso es el vĂ©rtigo posicional paroxĂ­stico benigno, la causa mĂĄs frecuente de vĂ©rtigo y, afortunadamente, una de las que mejor se resuelven.

CĂłmo se reconoce

  • Crisis de giro breves, de segundos, no de horas.
  • Se desencadenan con movimientos concretos: girarse en la cama, tumbarse, levantarse, mirar hacia arriba o agacharse.
  • Se acompañan de nĂĄuseas y de mucha inseguridad, pero no de pĂ©rdida de audiciĂłn ni de acĂșfeno.
  • Entre crisis puede quedar sensaciĂłn de inestabilidad y miedo a moverse.

El diagnĂłstico se hace en la consulta

Con maniobras de provocaciĂłn —la mĂĄs conocida es la de Dix-Hallpike— que reproducen el vĂ©rtigo y permiten observar el nistagmo, ese movimiento involuntario de los ojos que indica quĂ© conducto estĂĄ afectado. No hace falta ninguna prueba de imagen para diagnosticarlo: se ve en la exploraciĂłn. Y es la exploraciĂłn la que permite distinguirlo, porque no todo vĂ©rtigo que aparece al mover la cabeza es un VPPB: tambiĂ©n hay vĂ©rtigos posicionales de origen central, por eso es tan importante la valoraciĂłn por personal experimentado que sepa diferenciarlo adecuadamente.

El tratamiento: maniobras, no medicaciĂłn

Se trata con maniobras de reposicionamiento —Epley y otras segĂșn el conducto— que devuelven las partĂ­culas a su sitio. Muchas personas mejoran de forma notable en una o dos sesiones. Los sedantes vestibulares alivian la nĂĄusea pero no curan el problema, y usados de mĂĄs retrasan la recuperaciĂłn. Si el vĂ©rtigo se repite, hay pĂ©rdida de audiciĂłn o el cuadro no encaja, se completa el estudio con pruebas vestibulares en la Unidad Vestibular (consulta de otoneurologĂ­a).

Preguntas frecuentes

¿El vértigo posicional se quita con pastillas?

No. Cuando la exploraciĂłn confirma que es un vĂ©rtigo posicional, se trata con maniobras de reposicionamiento —Epley y otras segĂșn el conducto afectado— que devuelven las partĂ­culas a su sitio, y muchas personas mejoran en una o dos sesiones. Los sedantes vestibulares alivian la nĂĄusea pero no curan el problema y, usados de mĂĄs, retrasan la recuperaciĂłn. No todo vĂ©rtigo posicional es un VPPB: algunos son de origen central, por ejemplo en una migraña vestibular, y se estudian aparte.

¿Cómo sé que es un vértigo de cristalitos y no otra cosa?

Por el patrĂłn: crisis de giro breves, de segundos, desencadenadas por movimientos concretos —girarse en la cama, tumbarse, mirar hacia arriba—, y sin pĂ©rdida de audiciĂłn ni acĂșfeno. El diagnĂłstico se confirma en la consulta con maniobras de provocaciĂłn, sin necesidad de pruebas de imagen.

ÂżPuede volver?

Sí, es relativamente frecuente que reaparezca con el tiempo, y no significa que se haya hecho mal el tratamiento. Si vuelve, se repiten las maniobras. Si ademås hay pérdida de audición o el cuadro no encaja, se completa el estudio con pruebas vestibulares.

ÂżEl VPPB desaparece por sĂ­ solo?

A veces sí, en semanas o meses, porque las partículas terminan disolviéndose o recolocåndose. Pero no hay motivo para esperar: con las maniobras de reposicionamiento muchas personas mejoran en una o dos sesiones, y si no, se revisa y se repite. Mientras tanto el vértigo limita mucho y aumenta el riesgo de caídas.

¿Qué no debe hacer una persona que sufre de vértigo?

Automedicarse con sedantes vestibulares de forma prolongada, porque retrasan la compensación; conducir o subirse a una escalera durante las crisis; y quedarse inmóvil por miedo, que hace que la inestabilidad se cronifique. Sí conviene levantarse despacio y consultar para poner nombre al vértigo.

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Contenido revisado por la doctora Irene Mayorga Chamorro

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