Acúfenos (pitidos en el oído)
Estudio y tratamiento de los acúfenos: exploración del oído, audiometría, descarte de causas tratables y terapias de habituación y sonido.
Qué es un acúfeno
Es la percepción de un sonido —pitido, zumbido, silbido— que no procede del exterior. Es muy frecuente y casi nunca indica algo grave, pero puede afectar seriamente al descanso, a la concentración y al ánimo, sobre todo al principio y por la noche, cuando no hay ruido de fondo que lo enmascare.
Qué hay detrás
- Pérdida de audición, por la edad o por exposición al ruido: es la causa más común, aunque no se note que se oye peor.
- Tapón de cerumen u otitis: causas sencillas y reversibles que conviene descartar primero.
- Trauma acústico tras un concierto o una explosión.
- Enfermedad de Ménière y otras alteraciones del oído interno.
- Problemas de la articulación de la mandíbula y de la musculatura cervical.
- Algunos medicamentos, el estrés y la falta de sueño, que lo amplifican.
Cuándo consultar sin demora
Si el acúfeno aparece de forma brusca en un solo oído, si se acompaña de pérdida de audición repentina o de vértigo, o si es pulsátil —late al ritmo del corazón—. Estos casos requieren valoración urgente porque algunos tienen tratamiento eficaz solo si se actúa pronto.
Qué se puede hacer
Primero, estudiar: exploración del oído, audiometría y las pruebas que el caso requiera. Después, tratar lo tratable. Cuando no hay una causa corregible, el objetivo es la habituación: que el cerebro deje de darle prioridad a ese sonido. Funcionan la terapia sonora y el enriquecimiento del ambiente, las prótesis auditivas cuando hay hipoacusia, el trabajo psicológico sobre el insomnio y la ansiedad asociados, y el cuidado del cuello y la mandíbula si contribuyen. Lo que no funciona es resignarse sin haberlo estudiado.
Preguntas frecuentes
¿Los acúfenos se curan?
Cuando hay una causa tratable —un tapón, una otitis, un problema de la mandíbula o del cuello— el acúfeno puede mejorar o desaparecer al tratarla. Cuando no la hay, el objetivo es la habituación: que el cerebro deje de darle prioridad a ese sonido. Funcionan la terapia sonora, las prótesis auditivas si hay hipoacusia y el trabajo sobre el insomnio y la ansiedad.
¿Cuándo tengo que consultar con urgencia?
Si el acúfeno aparece de forma brusca en un solo oído, si se acompaña de pérdida de audición repentina o de vértigo, o si es pulsátil y late al ritmo del corazón. Algunos de esos casos tienen tratamiento eficaz solo si se actúa pronto.
¿Por qué se oye más por la noche?
Porque no hay ruido ambiente que lo enmascare y toda la atención se va hacia él. Por eso una de las medidas más útiles es enriquecer el ambiente sonoro al acostarse, junto con el cuidado del sueño y del estrés, que amplifican la percepción.
¿Cuál es la causa de los acúfenos?
La más frecuente es la pérdida de audición, por la edad o por exposición al ruido, aunque no se note que se oye peor. También un tapón de cera, una otitis, un trauma acústico, la enfermedad de Ménière, problemas de la mandíbula o del cuello y algunos medicamentos. Encontrar la causa es el primer paso.
¿Qué empeora los acúfenos?
El silencio absoluto, la falta de sueño, el estrés, la cafeína en exceso y la exposición a ruido fuerte. También el hábito de estar pendiente del pitido: cuanta más atención recibe, más presente se hace. Por eso el tratamiento trabaja tanto el sonido ambiental como la respuesta emocional.
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Contenido revisado por la doctora Irene Mayorga Chamorro