Otoneurología: consulta con el otoneurólogo
Consulta de otoneurología: exploración del nistagmo, pruebas vestibulares y maniobras de reposicionamiento para el vértigo, el mareo y la inestabilidad.
La otoneurología —o neurotología— es la subespecialidad que une la otología, que estudia el oído, con la neurología, que estudia el cerebro y el sistema nervioso. Es la consulta donde se identifica qué parte del sistema del equilibrio está fallando y por qué, sea cual sea el síntoma con el que se llega: vértigo, mareo o inestabilidad.
El otoneurólogo no mira solo el oído. Mira también los nervios que lo conectan con el cerebro, y cómo esa red trabaja junto con la vista y con la información que llega de los pies. Por eso un mareo que dura meses suele acabar aquí después de haber pasado por varias consultas.
Vértigo, mareo e inestabilidad no son lo mismo
Casi nadie llega diciendo «tengo un trastorno vestibular»: se llega mareado. Ponerle nombre al síntoma es el primer paso del estudio.
- Vértigo: sensación de giro, de que uno mismo o lo que hay alrededor se mueve. Suele apuntar al oído interno.
- Mareo: un malestar más difuso — aturdimiento, cabeza embotada, náuseas al mover la cabeza.
- Inestabilidad: inseguridad al caminar o al estar de pie, sin sensación de giro.
Los tres pueden tener origen vestibular, pero no se estudian ni se tratan igual: el tratamiento de un vértigo posicional no se parece en nada al de una migraña vestibular.
Qué se estudia en esta consulta
- Vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB).
- Neuritis vestibular y laberintitis.
- Enfermedad de Ménière y otros síndromes que cursan con crisis de vértigo recurrentes.
- Acúfenos y pérdida de audición.
- Parálisis facial.
- Otosclerosis.
- Trastornos vasculares y enfermedades autoinmunes del oído interno.
- Traumatismos craneales con repercusión en el equilibrio.
- Lo que más vemos: inestabilidad o mareo sin causa aclarada después de pasar por otras consultas.
Cómo se estudia: las pruebas
La consulta combina una historia clínica detallada —cuánto dura el episodio, qué lo desencadena, qué síntomas lo acompañan— con pruebas vestibulares específicas:
- Exploración del nistagmo, el movimiento involuntario de los ojos que delata al sistema vestibular.
- Videonistagmografía (VNG), que registra esos movimientos oculares con cámara.
- Prueba de impulso cefálico con vídeo (vHIT), que valora el reflejo vestíbulo-ocular de cada conducto.
- Nistagmo inducido por vibración (VIN).
- Pruebas calóricas, que valoran la respuesta de cada oído por separado.
- Potenciales evocados miogénicos vestibulares (VEMP).
- Pruebas posicionales, que reproducen el vértigo y permiten ver qué conducto está afectado.
- Posturografía dinámica computerizada, que mide cómo se mantiene el equilibrio de pie.
- Evaluación de la marcha.
El objetivo no es ponerle nombre al mareo y ya: es saber de dónde sale, porque de eso depende todo lo demás.
El vértigo posicional y las maniobras
El VPPB es un vértigo breve e intenso que se desencadena con ciertos movimientos de la cabeza: girarse en la cama, agacharse, mirar hacia arriba. Cuando la exploración confirma que su causa es el desplazamiento de los otolitos, el tratamiento son las maniobras de reposicionamiento, que se realizan en la propia consulta y no llevan medicación. Pero IMPORTANTE: el vértigo posicional también puede tener un origen central y por eso debe ser explorado por personal experimentado. Es uno de los motivos por los que no conviene resignarse ante un vértigo que se repite.
Del diagnóstico al entrenamiento
El diagnóstico es el primer paso y nos permite plantear el tratamiento más adecuado para cada caso. A veces se requiere tratamiento farmacológico específico, y cuando el equilibrio no termina de compensar solo, puede indicarse rehabilitación vestibular, que se hace en esta misma unidad. No es un paso estandarizado: se valora en cada caso, según lo que muestre el estudio.
Cuándo pedir cita
- Sensación de giro o de que se mueve lo que hay alrededor.
- Inestabilidad o inseguridad al caminar.
- Náuseas o vómitos al mover la cabeza.
- Pérdida de audición o zumbidos.
- Dificultad para enfocar la vista al moverte.
La consulta se pasa en el centro médico de Málaga (La Rosaleda), dentro de la Unidad Vestibular, con el nombre de Otoneurología. Pide cita y empezaremos por entender qué te está pasando.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre el otorrino y el otoneurólogo?
La otoneurología es la subespecialidad que une la otología con la neurología: no mira solo el oído, sino también los nervios que lo conectan con el cerebro y cómo esa red trabaja junto con la vista y la información que llega de los pies. Es a donde suele acabar llegando un vértigo, un mareo o una inestabilidad que duran meses.
Llevo meses mareado y todas las pruebas salen bien. ¿Qué hago?
Es un motivo de consulta muy frecuente. Que las pruebas generales sean normales no significa que no haya nada: significa que hay que estudiar el sistema del equilibrio de forma específica, con exploración dirigida y pruebas vestibulares.
¿Vértigo, mareo e inestabilidad son lo mismo?
No, y distinguirlos es el primer paso. El vértigo es sensación de giro y suele apuntar al oído interno; el mareo es un malestar más difuso; y la inestabilidad es inseguridad al caminar sin sensación de giro. Se estudian y se tratan de forma distinta.
¿Qué trata la otoneurología?
El vértigo, el mareo y la inestabilidad de origen vestibular: vértigo posicional, neuronitis, enfermedad de Ménière, migraña vestibular, acúfenos y pérdidas de audición asociadas. Estudia el oído interno junto con sus conexiones nerviosas y su relación con la vista y la sensibilidad de los pies.
¿Qué síntomas presenta una persona que tiene afectado el aparato vestibular?
Vértigo giratorio o inestabilidad, sensación de que el entorno se mueve al girar la cabeza, visión borrosa con el movimiento, náuseas, inseguridad al caminar y, con el tiempo, miedo a moverse. Puede acompañarse de acúfeno o de pérdida de audición si el problema está en el oído interno.
¿Cómo se hace un estudio otoneurológico?
Empieza con una entrevista detallada —cuánto dura el episodio, qué lo desencadena, qué lo acompaña— y una exploración del equilibrio y de los movimientos de los ojos. Según lo que se encuentre, se añaden pruebas vestibulares como la videonistagmografía, el vHIT, las pruebas calóricas, los VEMP o la posturografía. No siempre hacen falta todas, ninguna duele y alguna, como las calóricas, puede dar un mareo pasajero mientras se hace.
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Dra. Irene Mayorga Chamorro ·
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Contenido revisado por la doctora Irene Mayorga Chamorro
