Ir al contenido
Clínicas Rincón SALUD

Depresión

Depresión

Terapia psicológica para la depresión: recuperar actividad, trabajar el pensamiento y sostener la mejoría, sola o combinada con tratamiento médico.

Terapia psicológica para la depresión: recuperar actividad, trabajar el pensamiento y prevenir recaídas, con un tratamiento individualizado y objetivos claros.

Cómo se reconoce

La depresión no es simplemente estar triste unos días. Es un estado que puede mantenerse durante semanas y afectar al estado de ánimo, al interés por las actividades, a la energía, al sueño, a la concentración y a la forma de relacionarnos con nosotros mismos y con nuestro entorno.

Algunos signos frecuentes son:

  • Ánimo bajo durante buena parte del día y de forma persistente.
  • Pérdida de interés o de placer en actividades que antes resultaban gratificantes.
  • Cansancio, falta de energía o sensación de que cualquier actividad requiere un esfuerzo excesivo.
  • Cambios en el sueño o en el apetito.
  • Dificultades para concentrarse, pensar con claridad o tomar decisiones.
  • Sentimientos de culpa, inutilidad o desesperanza.

Cuando aparecen pensamientos relacionados con la muerte, con no querer seguir o con hacerse daño, es importante pedir ayuda profesional cuanto antes. Si existe una situación de urgencia o riesgo inmediato, hay que recurrir a los servicios de atención urgente. En España también está disponible el teléfono 024 para la atención a la conducta suicida.

Qué hace la terapia

La depresión puede generar un círculo en el que el bajo estado de ánimo y la falta de energía llevan a reducir la actividad y el contacto con aquello que antes aportaba bienestar o sentido. A su vez, esa reducción de actividad puede contribuir a mantener el aislamiento, la pérdida de reforzadores y el malestar.

La intervención busca romper este círculo de forma progresiva y adaptada a cada persona. La activación conductual puede ser una parte importante del tratamiento, ayudando a recuperar gradualmente actividad, rutinas, relaciones y experiencias significativas, incluso cuando inicialmente no exista motivación.

También se trabajan, cuando están presentes, los patrones de pensamiento negativos, la culpa, la autocrítica, la desesperanza, la autoexigencia y las dificultades personales o contextuales que puedan estar contribuyendo al mantenimiento del problema.

El tratamiento se plantea con objetivos concretos y revisables, adaptándose a la evolución de cada persona.

Terapia, medicación o las dos

La elección del tratamiento depende de las características del cuadro, su intensidad, su duración, los antecedentes y las circunstancias de cada persona.

El tratamiento psicológico puede utilizarse como intervención principal o combinarse con tratamiento farmacológico cuando esté indicado. En estos casos, la coordinación con Psiquiatría permite valorar conjuntamente las diferentes opciones de tratamiento.

La medicación y la psicoterapia no son alternativas excluyentes. En determinadas situaciones pueden complementarse dentro de un abordaje individualizado.

Lo que se puede esperar

La mejoría suele ser progresiva y puede presentar altibajos. Recuperar el sueño, la energía, la actividad, las relaciones o la capacidad de concentración no tiene por qué ocurrir al mismo tiempo.

Por eso, el tratamiento se orienta a objetivos concretos y graduales, revisando la evolución y ajustando la intervención a lo largo del proceso.

Además de trabajar en la mejoría de los síntomas, se presta atención a los factores que pueden favorecer una nueva aparición del problema y se desarrollan estrategias para prevenir recaídas.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si es depresión o solo un bajón?

Por la duración y por el alcance. La depresión se mantiene semanas y apaga cosas básicas: el interés por lo que antes gustaba, la energía, el sueño, el apetito y la concentración. Si además aparecen ideas de que no merece la pena seguir, hay que consultar sin esperar.

¿En qué consiste la terapia?

Se empieza por romper el círculo: como no apetece nada se deja de hacer, y como se deja de hacer hay menos motivos para sentirse mejor. Recuperar actividad de forma gradual es la primera parte. Después se trabajan el pensamiento, la culpa y los problemas concretos que mantienen el cuadro.

¿Terapia o medicación?

Depende de la gravedad. En la depresión leve y moderada el tratamiento psicológico es de primera elección; en la moderada-grave, la combinación con fármaco da mejor resultado. Tomar medicación no es un fracaso, igual que hacer terapia no es un lujo.

¿Qué es la depresión silenciosa?

Es la que no se ve desde fuera: la persona sigue trabajando y cumpliendo, sin llanto ni queja evidente, mientras por dentro hay vacío, cansancio y pérdida de interés. Se detecta tarde precisamente por eso, y funciona igual de bien con tratamiento que cualquier otra.

¿Cómo empieza la depresión?

Rara vez de golpe. Suele empezar por el sueño y el cansancio, la irritabilidad y el ir dejando cosas que antes apetecían, hasta que el ánimo bajo se instala la mayor parte del día. Reconocer esa fase temprana es lo que permite tratarla antes de que se apague todo lo demás.

Ya me encuentro bien, ¿puedo dejar el tratamiento?

No por cuenta propia. Cuando el episodio remite, el tratamiento se mantiene un tiempo para consolidar la mejoría; retirarlo en cuanto uno se encuentra bien es la causa más frecuente de recaída. La retirada, cuando toca, se hace de forma gradual y pautada.

Contenido revisado por don Álvaro Chaves Sánchez

4,5 117reseñas · Google