TAC craneal
TAC craneal: tomografía computarizada de cabeza para estudio de traumatismos, cefaleas con signos de alarma, senos paranasales y patología intracraneal.
Qué es un TAC craneal
La tomografía computarizada obtiene muchas imágenes de rayos X desde distintos ángulos y las combina en cortes que permiten ver el interior de la cabeza con gran detalle. Sirve para valorar el hueso del cráneo, el tejido cerebral, los ventrículos, los senos paranasales y el hueso temporal.
Es una prueba médica, distinta del llamado «TAC dental» —la tomografía de haz cónico con la que se planifican los implantes—, que está optimizado para hueso y dientes y no sirve para estudiar el cerebro.
Antes que nada
Hay situaciones en las que no se pide cita para un TAC: se acude a urgencias. Un dolor de cabeza brusco e intensísimo que llega a su máximo en segundos; un traumatismo craneal con pérdida de conocimiento o vómitos repetidos; una debilidad, una alteración del habla o una pérdida de visión de aparición súbita; o una crisis convulsiva se atienden de forma inmediata, y allí se decide qué prueba hace falta y cuándo. Esta página es informativa y no sustituye a esa valoración.
Cuándo se indica
- Traumatismo craneal, sobre todo con pérdida de conocimiento, vómitos, edad avanzada o tratamiento anticoagulante. No todo golpe en la cabeza necesita TAC: existen criterios clínicos para decidirlo.
- Dolor de cabeza con signos de alarma: instauración brusca, fiebre con rigidez de nuca, déficit neurológico, cambio de patrón en quien ya tenía cefalea, o primer episodio a partir de los 50 años.
- Sospecha de patología intracraneal: sangrado, lesión ocupante de espacio o hidrocefalia.
- Estudio de los senos paranasales en sinusitis de repetición o antes de una cirugía nasal.
- Valoración ósea del oído y del hueso temporal en casos seleccionados de pérdida de audición o vértigo.
Cuándo no hace falta
La mayoría de los dolores de cabeza no necesitan prueba de imagen. Si la exploración neurológica es normal y no hay ningún signo de alarma, un TAC no añade información y sí supone radiación; lo que aporta entonces es una buena historia clínica.
Y el TAC no siempre es la mejor prueba de la cabeza: para el tejido cerebral, la fosa posterior, el nervio auditivo o un ictus en sus primeras horas, la resonancia magnética ve mucho más. El TAC gana en rapidez y disponibilidad —por eso es la prueba de la urgencia— y en el estudio del hueso.
Cómo es la prueba
Te tumbas boca arriba en una camilla que se desplaza dentro de un anillo abierto: no es un túnel largo, así que la claustrofobia es mucho menos problema que en la resonancia. Dura pocos minutos y solo hay que estar quieto. No duele y, si no se usa contraste, no requiere preparación ni ayuno.
Si lleva contraste
En algunas indicaciones se administra contraste yodado por vena. En ese caso se te preguntará por reacciones previas a contrastes, por la función de tus riñones y por la medicación que tomas —algunos fármacos para la diabetes requieren una pauta concreta—, y se te pedirá ayuno de unas horas. Durante la inyección es normal notar calor y sabor metálico unos segundos.
Radiación, embarazo y menores
La dosis de un TAC craneal es muy superior a la de una radiografía: del orden de lo que se recibe de la radiación natural de fondo a lo largo de varios meses. No es motivo para rechazar la prueba cuando está indicada —el beneficio de un diagnóstico correcto es mucho mayor—, pero sí la razón por la que no se hace por rutina ni «para quedarse tranquilo».
Avisa siempre si estás o puedes estar embarazada. En niños el criterio se extrema, la técnica se ajusta a su tamaño y, siempre que sea posible, se prefiere una prueba sin radiación.
El resultado
El estudio lo interpreta e informa un médico radiólogo, y las imágenes se entregan en formato digital para que puedas llevarlas a tu especialista. Conviene tener claro que el informe no es el diagnóstico: describe lo que se ve, y es tu médico quien lo pone junto a tus síntomas y tu exploración para decidir qué significa.
Preguntas frecuentes
¿El TAC es como una resonancia?
No. El TAC usa rayos X y obtiene cortes en pocos minutos dentro de un anillo abierto, así que la claustrofobia es mucho menos problema. La resonancia usa campos magnéticos, tarda más y es un túnel. Cada una responde preguntas distintas.
¿Me van a poner contraste?
Solo en algunas indicaciones. Cuando se administra contraste yodado por vena, se pregunta antes por alergias, función renal y medicación, y se pide ayuno de unas horas. Si no lleva contraste, no hace falta preparación.
¿Cuándo está indicado un TAC de cabeza?
Tras un traumatismo craneal, sobre todo con pérdida de conocimiento, vómitos o si tomas anticoagulantes; ante un dolor de cabeza con signos de alarma; para estudiar los senos paranasales en sinusitis de repetición; y para valorar el oído en casos seleccionados.
¿Cuándo hacer un TAC y cuándo una resonancia?
El TAC es rápido y mejor para hueso, sangrado agudo y traumatismos: es la prueba de la urgencia. La resonancia detalla mucho mejor el tejido blando —cerebro, médula, tendones— y no usa radiación, pero tarda más y no siempre está disponible. La indicación la marca lo que se busca.
¿Cuándo es necesario hacer un TAC cerebral?
Tras un traumatismo craneal con pérdida de conocimiento, vómitos o anticoagulación; ante un dolor de cabeza brusco e intensísimo o con signos neurológicos; ante sospecha de ictus; y para estudiar senos paranasales u oído en casos seleccionados. No está indicado para un dolor de cabeza habitual sin señales de alarma.