Radiografía
Radiología simple digital: radiografías de tórax, abdomen, columna y extremidades, con informe del radiólogo y entrega digital de las imágenes.
Para qué sirve
La radiografía usa una dosis muy pequeña de rayos X para obtener una imagen del interior del cuerpo. Es la prueba de imagen más rápida y accesible, y sigue siendo la primera indicada en muchas situaciones:
- Traumatismos: descartar una fractura o una luxación.
- Tórax: estudio de tos persistente, fiebre, dolor torácico o control previo a una cirugía.
- Columna: valoración de dolor de espalda, escoliosis o desgaste articular.
- Abdomen y estudios óseos de extremidades.
Cómo es la prueba
Dura unos minutos. Hay que retirar objetos metálicos de la zona y adoptar la postura que se indique, quedándose quieto y, en el tórax, aguantando la respiración un instante. No duele y no requiere ninguna preparación en la mayoría de los casos. Puedes hacer vida normal inmediatamente después.
Radiación: la medida justa
La dosis de una radiografía convencional es baja —una radiografía de tórax equivale a unos días de radiación natural de fondo—, pero no es cero, y por eso se pide cuando aporta información y no «por si acaso». Si estás o puedes estar embarazada, avísalo antes de entrar: puede cambiar la indicación o la protección utilizada.
El informe
Las imágenes las interpreta el radiólogo y el informe se entrega junto con ellas en formato digital, de modo que puedas llevarlo a tu médico o a otra consulta. Si la radiografía no resuelve la duda, se valora completar el estudio con ecografía, TAC u otras pruebas según el caso.
Preguntas frecuentes
¿Es peligrosa la radiación de una radiografía?
La dosis de una radiografía convencional es baja —una de tórax equivale a unos días de radiación natural de fondo—, pero no es cero, y por eso se pide cuando aporta información y no por si acaso. Si estás o puedes estar embarazada, avísalo antes de entrar.
¿Hay que prepararse de alguna forma?
En la mayoría de los casos no. Hay que retirar objetos metálicos de la zona, adoptar la postura que se indique y quedarse quieto; en el tórax, aguantar la respiración un instante. No duele y puedes hacer vida normal inmediatamente después.
¿Me llevo las imágenes?
Sí. El radiólogo interpreta el estudio y el informe se entrega junto con las imágenes en formato digital, para que puedas llevarlo a tu médico o a otra consulta. Si la radiografía no resuelve la duda, se valora completar con ecografía, TAC u otras pruebas.
¿Qué no se debe hacer antes de una radiografía?
Llevar objetos metálicos en la zona —collares, sujetador con aros, piercings, monedas en el bolsillo— y moverse durante la toma. No hace falta ayuno salvo en estudios con contraste. Y avisa siempre si estás o puedes estar embarazada, antes de entrar en la sala.
¿Es necesario quitarse la ropa para una radiografía?
Depende de la zona: para tórax o abdomen suele pedirse retirar la ropa de esa parte y ponerse una bata; para una mano o un pie, no. Lo que siempre hay que quitar es el metal, porque aparece en la imagen y puede tapar justo lo que se quiere ver.