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ClĂ­nicas RincĂłn SALUD

Pie diabético

Pie diabético

RevisiĂłn del pie diabĂ©tico: exploraciĂłn de la sensibilidad y la circulaciĂłn, cuidado preventivo de uñas y durezas y pautas para evitar Ășlceras.

Por qué el pie del diabético es distinto

La diabetes de años puede dañar dos cosas: los nervios, que dejan de avisar del dolor, y las arterias, que llevan menos sangre y hacen que todo cure mĂĄs despacio. La combinaciĂłn es peligrosa: una rozadura del zapato o una pequeña herida puede pasar desapercibida durante dĂ­as y convertirse en una Ășlcera. La buena noticia es que la mayorĂ­a de esas complicaciones se previenen con revisiones periĂłdicas y con hĂĄbitos sencillos.

Qué se hace en la revisión

  • ExploraciĂłn de la sensibilidad con monofilamento y diapasĂłn: detecta la neuropatĂ­a antes de que dĂ© sĂ­ntomas.
  • ValoraciĂłn de la circulaciĂłn: pulsos del pie y, si procede, Ă­ndice tobillo-brazo.
  • RevisiĂłn de la piel y de las uñas, y retirada de durezas — que en un pie diabĂ©tico son puntos de presiĂłn de riesgo.
  • Estudio del apoyo y del calzado, con descargas o plantillas si hacen falta.
  • EducaciĂłn: cĂłmo mirarse los pies, cĂłmo cortar las uñas, quĂ© calzado comprar.

Reglas de oro en casa

  • MĂ­rate los pies todos los dĂ­as, incluidos los espacios entre los dedos; con un espejo si no llegas.
  • Lava con agua templada —comprobada con la mano o el codo, nunca con el pie— y seca bien entre los dedos.
  • Nunca uses callicidas, cuchillas ni tijeras de punta; nada de calor directo ni de andar descalzo.
  • Estrena el calzado poco a poco y revisa el interior antes de ponĂ©rtelo.

CuĂĄndo consultar el mismo dĂ­a

Herida, ampolla, grieta o zona enrojecida que no mejora; cambio de color; hinchazón; mal olor; o dolor que aparece de repente. En el pie diabético las prisas son buenas consejeras: se atiende sin esperar a la próxima revisión.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el pie del diabético necesita revisiones?

Porque la diabetes de años puede dañar los nervios, que dejan de avisar del dolor, y las arterias, que hacen que todo cure mĂĄs despacio. Una rozadura puede pasar desapercibida y convertirse en una Ășlcera. La mayorĂ­a de esas complicaciones se previenen con revisiĂłn y hĂĄbitos sencillos.

¿Qué no debo hacer nunca en casa?

Usar callicidas, cuchillas o tijeras de punta, aplicar calor directo con mantas o bolsas de agua y andar descalzo. Lava con agua templada comprobada con la mano o el codo, seca bien entre los dedos y revisa el interior del calzado antes de ponértelo.

ÂżCuĂĄndo tengo que consultar el mismo dĂ­a?

Ante una herida, ampolla, grieta o zona enrojecida que no mejora, un cambio de color, hinchazón, mal olor o dolor de aparición brusca. En el pie diabético las prisas son buenas: se atiende sin esperar a la próxima revisión.

¿Cómo empieza el pie del diabético?

Casi siempre en silencio: hormigueo o pĂ©rdida de sensibilidad, piel seca y agrietada, durezas en los puntos de presiĂłn y uñas que cambian. Sobre eso, una rozadura del zapato o una pequeña herida que no se nota puede convertirse en Ășlcera. De ahĂ­ que la revisiĂłn periĂłdica sea el tratamiento principal.

¿Cuåles son los síntomas del pie diabético?

Hormigueo, quemazón o adormecimiento, pérdida de sensibilidad al calor o al dolor, piel seca, cambios de color o temperatura, heridas o ampollas que no cierran, mal olor y dolor al caminar que cede al parar. Cualquiera de ellos es motivo de consulta sin esperar.

Contenido revisado por la doctora María Francisca Pérez Saavedra

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