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Palpitaciones: cuándo ir al cardiólogo y qué información llevar

Manos tomando el pulso en la muñeca de una persona mayor sobre una mesa

Palpitaciones: qué las desencadena, cuándo son una urgencia, cuándo ir al cardiólogo y qué apuntar para la consulta. Electrocardiograma, Holter y más.

Notar el corazón acelerado, un vuelco en el pecho o un latido que parece saltarse es muy frecuente, y la mayoría de las veces no se debe a nada grave. Aun así, algunas palpitaciones corresponden a arritmias, alteraciones del ritmo del corazón, que conviene diagnosticar y tratar. Saber cuándo ir al cardiólogo, cuándo llamar al 112 y qué contar en la consulta acorta mucho el camino hasta el diagnóstico.

Qué son las palpitaciones

Son la sensación de notar el propio latido: más fuerte, más rápido, irregular o con pausas. Se perciben en el pecho, en el cuello o en la garganta, y pueden durar segundos u horas. La sensación no siempre corresponde a una arritmia: a veces el ritmo es normal y lo que cambia es la atención que le prestamos, por ejemplo en reposo, en silencio o al acostarnos.

Entre las causas más habituales están las extrasístoles, latidos que se adelantan y se viven como un «vuelco» o un «salto». En un corazón sano suelen ser benignas.

Cómo se notan y qué le sugieren al médico

La forma de las palpitaciones orienta mucho la consulta:

  • Un vuelco aislado o un latido que «se salta», seguido de una pausa y de un latido más fuerte: es la forma típica de las extrasístoles.
  • Un latido rápido y regular que empieza y termina de golpe: puede corresponder a una taquicardia paroxística, de las que llegan y se van por episodios.
  • Un latido rápido y desordenado, sin ritmo fijo: hace pensar en una fibrilación auricular, la arritmia mantenida más frecuente en adultos.
  • Un latido rápido pero regular que sube y baja poco a poco, con nervios, esfuerzo o fiebre: suele ser la respuesta normal del corazón a ese estímulo.

Son orientaciones, no diagnósticos: solo un registro del ritmo, idealmente durante el episodio, lo confirma.

Desencadenantes habituales

  • Café, té, bebidas energéticas y tabaco.
  • Alcohol, sobre todo en exceso.
  • Estrés, ansiedad, crisis de pánico y falta de sueño.
  • Ejercicio intenso y fiebre.
  • Algunos medicamentos, como los descongestionantes, y las drogas estimulantes, como la cocaína.
  • Problemas de tiroides (hipertiroidismo), anemia o alteraciones del potasio.

La ansiedad merece un apunte: puede provocar palpitaciones, pero una arritmia también puede provocar ansiedad. Por eso no conviene atribuirlas a los nervios sin una valoración previa.

Cuándo es una urgencia: llama al 112

Llama al 112 si las palpitaciones se acompañan de:

  • Dolor u opresión en el pecho.
  • Desmayo o sensación de que vas a perder el conocimiento.
  • Falta de aire intensa.
  • Sudor frío o mareo importante.

También necesita atención urgente un latido muy rápido que no cede en reposo, y cualquier pérdida de conocimiento durante el ejercicio.

Qué hacer durante un episodio

Siéntate o túmbate, respira con calma y, si vas conduciendo, para en cuanto puedas hacerlo con seguridad. Toma el pulso y apunta la hora. Si ya te han diagnosticado una arritmia y tu cardiólogo te ha indicado qué hacer, sigue esas pautas. Y si aparece cualquiera de las señales de alarma, no esperes a que pase.

Sin síntomas de alarma, conviene pedir cita si:

  • Las palpitaciones son nuevas, o distintas de las que tenías.
  • Los episodios empiezan y acaban de golpe, como si se encendiera y apagara un interruptor.
  • Notas el latido rápido e irregular, aunque no te encuentres mal.
  • Aparecen al hacer deporte.
  • Tu pulso en reposo está por encima de 100 latidos por minuto sin fiebre, ejercicio ni nervios que lo expliquen.
  • Las extrasístoles son muy frecuentes o vienen en rachas.
  • Tienes una enfermedad del corazón, hipertensión, diabetes o colesterol alto, o antecedentes familiares de muerte súbita a edad temprana.

Qué información conviene llevar al cardiólogo

Lo más frecuente es que en la consulta el corazón lata con normalidad. Por eso tu descripción vale tanto como una prueba. Apunta:

  • Cómo empiezan y cómo acaban: de golpe o poco a poco.
  • Cuánto duran y cada cuánto aparecen.
  • Cómo es el ritmo: regular o irregular. Un truco útil es tamborilear con los dedos sobre la mesa el ritmo que notas, para poder reproducirlo en la consulta.
  • Tu pulso durante el episodio: cuenta los latidos en la muñeca o en el cuello durante 30 segundos y multiplica por dos, o usa un tensiómetro automático, que también lo marca.
  • Qué estabas haciendo y qué las hizo parar, si algo lo hizo.
  • Síntomas acompañantes: mareo, ahogo, dolor, cansancio.
  • Consumo de café, alcohol, tabaco y suplementos, y toda tu medicación.
  • Antecedentes familiares de arritmias o de muerte súbita.

Si alguna vez te hicieron un electrocardiograma durante un episodio, en urgencias o en tu centro de salud, pide una copia y llévala: un registro hecho mientras tienes síntomas es de lo más valioso para el diagnóstico. Si tienes registros de un dispositivo, llévalos también, sin dar por hecho que equivalen a un diagnóstico.

Qué pruebas ayudan y por qué

El cardiólogo elige las pruebas según lo que le cuentes, no todas a la vez:

  • El electrocardiograma es el punto de partida: muestra el ritmo de ese momento y puede revelar alteraciones que predisponen a arritmias aunque no estés teniendo palpitaciones.
  • Si los episodios son diarios o casi, el Holter registra el corazón durante 24 horas o más mientras haces vida normal. Si son más espaciados, existen registradores que se llevan durante más días.
  • El ecocardiograma se pide cuando interesa ver si el corazón tiene alguna alteración de las válvulas o del músculo que explique la arritmia o cambie su tratamiento.
  • Un análisis de sangre ayuda a descartar anemia, problemas de tiroides o alteraciones de sales como el potasio.

Con esos datos, muchas personas pueden saber si sus palpitaciones son benignas y qué hacer para notarlas menos. Cuando hay una arritmia que tratar, el diagnóstico permite elegir el tratamiento adecuado.

Si las palpitaciones se repiten o te preocupan, pide cita en cardiología con tus anotaciones preparadas.

Preguntas frecuentes

Mi reloj inteligente me ha avisado de un ritmo irregular, ¿qué hago?

Si te encuentras bien, pide cita con cardiología y lleva el registro. Los relojes que hacen un electrocardiograma sencillo pueden aportar un registro útil, pero el diagnóstico de una arritmia como la fibrilación auricular necesita un electrocardiograma revisado por un médico. Si tienes síntomas de alarma, llama al 112.

¿Tengo que dejar el café si tengo palpitaciones?

No necesariamente. Si notas que el café, el té o las bebidas energéticas las desencadenan, reducirlos es lo más sencillo. Si no hay una relación clara, el cardiólogo te dirá, con el diagnóstico en la mano, si hace falta algún cambio.

¿Por qué noto más las palpitaciones al acostarme?

En reposo y en silencio hay menos distracciones y el latido se percibe mejor, sobre todo al tumbarse sobre el lado izquierdo. Suele ser un fenómeno benigno, pero se aplican los mismos criterios: si son frecuentes, nuevas o se acompañan de otros síntomas, conviene consultarlo.

¿Puedo seguir haciendo deporte?

Si las palpitaciones aparecen durante el ejercicio, para y no vuelvas a entrenar con intensidad hasta que te valore un cardiólogo. Si solo las notas en reposo y la valoración descarta una arritmia relevante, lo habitual es que puedas seguir con tu actividad.

Elaborado con fuentes contrastadas

Lo ha preparado nuestro equipo a partir de la bibliografía que tienes debajo. Es información divulgativa y no sustituye a una consulta.

Artículo pendiente de revisión por uno de nuestros médicos.

Bibliografía (3)
  • MedlinePlus en español: Palpitaciones cardíacas Abrir
  • Raviele A, et al. Management of patients with palpitations: a position paper from the European Heart Rhythm Association. Europace. 2011;13(7):920-934 Abrir
  • Van Gelder IC, et al. 2024 ESC Guidelines for the management of atrial fibrillation. Eur Heart J. 2024;45(36):3314-3414 Abrir
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