Revisión del niño sano
Controles de salud infantil: crecimiento, desarrollo psicomotor, alimentación, sueño y vacunas, con tiempo para las dudas de madres y padres.
Para qué sirven
El control del niño sano no es un trámite: es la consulta donde se detectan a tiempo las cosas que aún no dan síntomas. Se vigila el crecimiento —peso, talla y perímetro craneal sobre sus curvas—, el desarrollo psicomotor, la visión y la audición, la alimentación, el sueño y la conducta. Y es también el momento en el que se resuelven las dudas que a nadie le da tiempo a preguntar cuando el niño está enfermo.
Qué se revisa según la edad
- Primeros meses: alimentación y lactancia, curva de peso, sueño, cribados y exploración de caderas.
- De 1 a 3 años: marcha, lenguaje, alimentación complementaria y autonomía.
- Edad escolar: visión y audición, postura y espalda, hábitos, rendimiento y peso.
- Adolescencia: desarrollo puberal, alimentación, deporte, sueño y salud emocional.
Vacunas
En cada revisión se comprueba que el calendario esté al día y se resuelven las dudas sobre las vacunas que corresponden por edad, incluidas las no financiadas. Se explica qué esperar después de cada dosis y cuándo hay que consultar.
Calendario de revisiones en Andalucía
El Programa de Salud Infantil y Adolescente de Andalucía (Junta de Andalucía, 2014) fija doce revisiones individuales desde el nacimiento hasta los 14 años:
- Primera semana de vida.
- Entre los 15 días y el mes.
- 2 meses.
- 4 meses.
- 6 meses.
- 12 meses.
- 18 meses.
- 2 años.
- Entre los 3 y los 4 años.
- 6 años.
- Entre los 9 y los 11 años.
- Entre los 12 y los 14 años.
Es el calendario de referencia de la sanidad pública andaluza. En la consulta te indicamos cuándo toca la siguiente revisión y qué se mira en cada una.
Motivos para adelantar la cita
No hace falta esperar a la revisión si el niño no gana peso, si deja de hacer algo que ya hacía, si no responde a los sonidos o no mira a los ojos, si el lenguaje no avanza, si hay fiebre alta persistente o si algo os preocupa aunque no sepáis explicarlo. Esa sensación de los padres acierta muchas más veces de las que se reconoce. Cuando hace falta, se coordina con nutrición infantil o con la especialidad correspondiente.
Preguntas frecuentes
¿Para qué sirven las revisiones si mi hijo está bien?
Para eso exactamente: son la consulta donde se detecta a tiempo lo que aún no da síntomas. Se vigilan crecimiento, desarrollo psicomotor, visión y audición, alimentación, sueño y conducta, y se resuelven las dudas que no da tiempo a preguntar cuando el niño está enfermo.
¿Se ponen las vacunas en la misma consulta?
En cada revisión se comprueba que el calendario esté al día y se resuelven las dudas sobre las vacunas que tocan por edad, incluidas las no financiadas. Se explica qué esperar después de cada dosis y cuándo hay que consultar.
¿Cuándo no debo esperar a la próxima revisión?
Si el niño no gana peso, si deja de hacer algo que ya hacía, si no responde a los sonidos o no mira a los ojos, si el lenguaje no avanza, si hay fiebre alta persistente o si algo os preocupa aunque no sepáis explicarlo. Esa sensación de los padres acierta muchas veces.
¿Qué se revisa en el control de un niño sano?
Peso, talla y perímetro craneal sobre sus curvas, desarrollo psicomotor y del lenguaje, visión y audición, alimentación, sueño y conducta, exploración física completa y el calendario de vacunas. Y las dudas de la familia, que en la consulta del niño sano tienen tiempo propio.
¿A qué edades se deben realizar los controles de niño sano?
Son más frecuentes durante el primer año —varias visitas—, luego anuales o cada dos años en la edad escolar, y se mantienen en la adolescencia. El calendario concreto varía según el programa de salud infantil de cada comunidad; en la consulta se te indica cuándo toca la siguiente.
¿Cuándo es la primera revisión del bebé?
En la primera semana de vida, y la siguiente entre los 15 días y el mes. A esa primera consulta conviene traer el informe de alta del hospital y el documento de salud infantil con las pruebas que se le hicieron al nacer, como la prueba del talón: así se parte de todo lo que ya se sabe del bebé.