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Artrosis de rodilla: del tratamiento conservador a la prótesis de rodilla

Modelo anatómico de rodilla en una consulta luminosa

Cómo se trata la artrosis de rodilla sin operar, qué cirugías existen (artroscopia, osteotomía, prótesis parcial y total), cuándo está indicada la prótesis y qué esperar de ella.

La rodilla es la articulación más grande del cuerpo y una de las que más sufre con los años, el peso y la actividad. El desgaste del cartílago (la artrosis de rodilla) es la causa más común de dolor articular a partir de los 50 años, y una de las razones más frecuentes por las que se consulta a un traumatólogo.

Aquí explicamos cómo se trata la artrosis de rodilla sin operar, qué opciones quirúrgicas existen, cuándo está indicada una prótesis y qué esperar de ella con realismo.

Qué es la artrosis de rodilla

La rodilla tiene tres compartimentos: el interno, el externo y el que forman la rótula y el fémur. El cartílago que recubre los huesos permite que se deslicen sin rozar. Con la artrosis, ese cartílago se adelgaza y se agrieta, el hueso reacciona formando picos (osteofitos) y la articulación se inflama, duele y se vuelve rígida.

Los factores que más influyen son la edad, el sobrepeso, las lesiones previas de menisco o ligamentos, las desviaciones del eje de la pierna (rodillas en paréntesis o en equis) y la carga repetida de ciertos trabajos o deportes.

Los síntomas típicos: dolor que empeora al caminar, al subir y sobre todo al bajar escaleras; rigidez al levantarse de una silla o por la mañana, que cede en unos minutos; hinchazón en las épocas de más actividad; y, con el tiempo, sensación de que la rodilla falla o se deforma.

Cómo se estudia

La exploración en consulta orienta mucho: dónde duele, cuánto se mueve, si hay derrame, cómo está el eje de la pierna y la musculatura del muslo. Una radiografía de pie, con carga, es la prueba principal, porque muestra cuánto se ha estrechado el espacio entre los huesos. La resonancia magnética no hace falta para diagnosticar la artrosis; se pide cuando se sospecha una lesión asociada de menisco o ligamento que cambiaría el tratamiento.

Tratamiento conservador

La mayoría de las rodillas con artrosis no se operan. Se controlan con un conjunto de medidas que, bien hechas, mantienen a la persona activa durante años.

Ejercicio: el pilar

Fortalecer el cuádriceps y los glúteos es lo que más protege la rodilla. No se trata de forzar, sino de ganar fuerza de forma progresiva: ejercicios en el suelo o en máquina, bicicleta estática, ejercicio en el agua. Caminar por terreno llano es bueno; las cuestas y las escaleras largas, en las épocas de dolor, no.

Peso

Al caminar, la rodilla soporta varias veces el peso corporal en cada paso. Perder peso, incluso unos pocos kilos, reduce el dolor de forma medible.

Fisioterapia y ayudas

Un programa individualizado con el equipo de Fisioterapia enseña a moverse sin dañar la rodilla y a recuperar la musculatura perdida. En algunos casos ayudan una rodillera, un bastón en la mano contraria o unas plantillas cuando el estudio de la pisada lo aconseja.

Medicación

Analgésicos y antiinflamatorios pautados para los brotes de dolor. Los antiinflamatorios en gel sobre la rodilla son una alternativa con menos efectos secundarios en personas mayores.

Infiltraciones

Opciones quirúrgicas

Cuando el tratamiento conservador ya no controla el dolor y la rodilla limita la vida diaria, hay varias cirugías posibles, y elegir bien depende de la edad, el eje de la pierna, qué compartimentos están afectados y el nivel de actividad.

Artroscopia

Conviene aclararlo desde el principio: la artroscopia no es un tratamiento de la artrosis. Limpiar la rodilla por artroscopia en una rodilla artrósica no mejora el dolor de forma duradera, y hoy no se recomienda con esa finalidad. Sí tiene su lugar cuando hay un fragmento de menisco o un cuerpo libre que bloquea la rodilla, o en lesiones de ligamentos y meniscos en rodillas sin artrosis, de lo que hablamos en otro artículo.

Osteotomía

En personas jóvenes y activas con artrosis de un solo compartimento y una pierna desviada (rodilla en paréntesis, sobre todo), se puede cortar y realinear el hueso para trasladar la carga al lado sano de la rodilla. Retrasa años la necesidad de una prótesis.

Prótesis parcial (unicompartimental)

Cuando el desgaste afecta solo a un compartimento, habitualmente el interno, y los ligamentos están íntegros, se puede sustituir únicamente esa parte. Es una cirugía menor que la prótesis total, con una recuperación más rápida y una rodilla que se siente más natural, aunque no todas las rodillas son candidatas.

Prótesis total de rodilla

Cuándo está indicada la prótesis total

  • Dolor diario que limita caminar, dormir o las actividades básicas.
  • Tratamiento conservador bien hecho que ya no es suficiente.
  • Radiografía con desgaste avanzado que explica los síntomas.

La operación y el ingreso

La recuperación, paso a paso

La prótesis de rodilla exige más trabajo de recuperación que la de cadera, y el resultado depende en buena parte de ese trabajo.

  • Primeras dos semanas: caminar en casa con muletas, ejercicios de flexión y extensión varias veces al día, hielo y control del dolor. La hinchazón es normal.
  • Meses 2 a 3: caminar distancias largas, bicicleta estática, subir y bajar escaleras con normalidad.
  • Hasta el año: la rodilla sigue mejorando en fuerza, movilidad y sensación. La hinchazón residual y el calor local pueden durar meses.

La rigidez es el enemigo principal en las primeras semanas: si la rodilla no se mueve, el tejido cicatricial la limita, y recuperar después la movilidad es más difícil. Por eso los ejercicios de los primeros días, aunque incomoden, no se negocian.

Riesgos y durabilidad

Lo que puedes hacer con una prótesis de rodilla

Caminar sin límite, nadar, bicicleta, golf, baile, senderismo moderado. Se desaconsejan correr, saltar y los deportes de contacto, que acortan la vida del implante.

Si te duele la rodilla

Un dolor de rodilla que se repite o que ya te hace evitar actividades merece un diagnóstico. En Traumatología de Rincón Salud valoramos la rodilla con exploración y radiología en el propio centro, y el plan de tratamiento empieza siempre por lo que menos agrede: ejercicio, fisioterapia e infiltraciones cuando procede. La prótesis llega cuando es la mejor opción, no antes. Puedes pedir cita con nuestro equipo.

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