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Artroscopia de rodilla: lesiones de ligamentos y meniscos, qué se opera y qué no

Modelo anatómico de rodilla junto a una rodillera en una consulta de traumatología

Roturas de menisco traumáticas y degenerativas, ligamento cruzado anterior y lesiones combinadas: cuáles se tratan sin cirugía, cuáles por artroscopia y cómo es la recuperación.

Un mal apoyo jugando al fútbol, una torsión esquiando, un chasquido al girarse con el pie clavado. Las lesiones de los ligamentos y los meniscos de la rodilla son frecuentes en personas activas de cualquier edad, y muchas de ellas se tratan hoy por artroscopia: una cirugía a través de dos o tres pequeñas incisiones, guiada por una cámara, que permite reparar o reconstruir lo dañado con una recuperación más rápida que la cirugía abierta.

Pero no todas las roturas necesitan quirófano. En este artículo explicamos qué son estas lesiones, cuáles se operan, cuáles no y cómo es el camino de vuelta a la actividad.

Qué hay dentro de la rodilla

Los meniscos son dos almohadillas de fibrocartílago en forma de media luna, una en el lado interno y otra en el externo, que reparten la carga entre el fémur y la tibia y estabilizan la rodilla. Los ligamentos cruzados (anterior y posterior) se cruzan en el centro de la articulación y evitan que la tibia se desplace hacia delante o hacia atrás. Los ligamentos laterales (interno y externo) sujetan la rodilla frente a las fuerzas de lado.

Cuando una lesión afecta a varias de estas estructuras a la vez, hablamos de una lesión compleja. La más conocida es la que combina rotura del ligamento cruzado anterior, del menisco y del ligamento lateral interno, típica de los deportes de pivotaje.

Lesiones de menisco

Dos tipos muy distintos

Es la distinción más importante, porque cambia por completo el tratamiento:

  • Rotura traumática, en una persona joven, tras un giro o una hiperflexión concretos. El menisco estaba sano y se rompe por un mecanismo claro. Duele, la rodilla se hincha en las horas siguientes y a veces se bloquea.
  • Rotura degenerativa, en una persona de más de 45 o 50 años, sin traumatismo o con uno mínimo. El menisco se ha ido desgastando con los años, a menudo junto con el cartílago. Es un hallazgo muy habitual en las resonancias de esa edad, y muchas veces no es la causa del dolor.

Cuándo se opera un menisco

En las roturas traumáticas de personas jóvenes, sobre todo si la rotura está en la zona periférica del menisco, que tiene riego sanguíneo, se intenta la sutura meniscal por artroscopia: coser el menisco para que cicatrice y conservarlo. Conservar el menisco protege el cartílago a largo plazo, y por eso vale la pena aunque la recuperación sea más larga que la de una resección.

Cuando la rotura no es reparable, se retira solo el fragmento dañado (meniscectomía parcial), dejando el máximo de menisco sano.

En las roturas degenerativas, la artroscopia no es el primer paso. Varios estudios de calidad han mostrado que, en personas de mediana edad con rotura degenerativa y sin bloqueo mecánico, operar no da mejores resultados al año que un programa de ejercicio y fisioterapia. Se opera si hay un bloqueo real de la rodilla o si un tratamiento conservador bien hecho durante unos meses no ha dado resultado.

Lesión del ligamento cruzado anterior

El ligamento cruzado anterior (LCA) suele romperse sin contacto con nadie: al frenar en seco, cambiar de dirección o caer de un salto con la rodilla mal alineada. La persona nota un chasquido, la rodilla se hincha en pocas horas y, pasada la fase aguda, siente que le falla al girar o al bajar escaleras.

¿Se opera siempre?

No. El LCA roto no cicatriza por sí solo, pero no todo el mundo necesita reconstruirlo. La decisión depende de la edad, del nivel de actividad, de si hay sensación de fallo en la vida diaria y de si existen lesiones asociadas.

  • Una persona joven que practica deportes de pivotaje (fútbol, baloncesto, pádel, esquí) suele necesitar la reconstrucción para volver a jugar con seguridad y proteger los meniscos de nuevos episodios de fallo.
  • Una persona con actividad moderada, sin sensación de inestabilidad y sin lesiones asociadas, puede hacer bien con un programa de fortalecimiento y readaptación, y reservar la cirugía por si aparece inestabilidad.

En qué consiste la reconstrucción

El ligamento roto no se cose: se sustituye por un injerto de tendón de la propia persona (habitualmente de los isquiotibiales, del tendón rotuliano o del cuadricipital), que se pasa por túneles perforados en la tibia y el fémur y se fija en ellos. Todo por artroscopia. En la misma intervención se tratan las lesiones asociadas: se sutura o regulariza el menisco y, si hace falta, se repara el ligamento lateral interno o se añade un refuerzo lateral en rodillas muy inestables.

La recuperación

Otras lesiones ligamentosas

El ligamento lateral interno es el que más se lesiona, y en la mayoría de los casos cicatriza sin cirugía con una rodillera articulada y fisioterapia durante unas semanas. El ligamento cruzado posterior se rompe con menos frecuencia, típicamente en golpes directos sobre la tibia, y muchas roturas aisladas se tratan también de forma conservadora. La cirugía se reserva para las lesiones combinadas y para las rodillas que quedan inestables.

Cómo se diagnostican

La historia de cómo se produjo la lesión y la exploración en consulta (maniobras específicas para cada ligamento y para los meniscos) orientan el diagnóstico en la mayoría de los casos. La radiografía descarta fracturas asociadas. La resonancia magnética confirma la lesión y muestra el conjunto: qué ligamentos, qué meniscos, cómo está el cartílago. Con eso se planifica la cirugía cuando hace falta.

Qué esperar de la artroscopia

  • Reconstrucción del LCA: el calendario descrito más arriba, con la vuelta al deporte alrededor de los nueve meses.

Los riesgos son bajos, pero existen: infección, trombosis, rigidez y, en la reconstrucción del ligamento, la posibilidad de una nueva rotura, sobre todo en deportistas muy jóvenes que vuelven antes de tiempo.

Cuándo consultar

Una rodilla que se hincha en las horas siguientes a un giro o una caída, que se bloquea, que no se puede estirar del todo o que falla al caminar debe valorarse pronto. Cuanto antes se conozca el alcance de la lesión, mejor se puede planificar el tratamiento, y en las suturas de menisco el tiempo juega en contra.

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