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Clínicas Rincón CORPORACIÓN

Manolo Rincón

Sanitario, empresario, pintor y presidente de club: la vida de Manuel Rincón Granados, fundador del grupo Rincón de Málaga.

Hay personas que caben en una tarjeta de visita. Manuel Jesús Rincón Granados, Manolo Rincón (Torre del Mar, 1952), necesita varias: sanitario, empresario, pintor, presidente de club de baloncesto, activista de su pueblo. Y aun así, quienes lo conocen suelen resumirlo con una sola palabra: la que él mismo eligió para bautizar su barco — Empatía.

Manolo Rincón sonríe con los brazos cruzados, con una chaqueta salpicada de pintura al estilo de su obra
Manolo Rincón. La pintura, hasta en la chaqueta.

El hijo del practicante

Su padre, Manuel Rincón Béjar, fue practicante en Torre del Mar durante más de treinta años: el sanitario de pueblo que ponía inyecciones, curaba heridas y llegaba a las casas antes que el médico, de día y de noche. Manolo, el mayor de cinco hermanos, empezó de niño a acompañarle — la bicicleta con la que iba tras el maletín de su padre es, décadas después, uno de los motivos que más se repiten en su pintura.

Estudió Enfermería y Fisioterapia: el oficio del padre, con título. Y ejerció con las manos antes que con la firma. En 1972 su padre fundó la Clínica Rincón; en 1978, al morir éste, Manolo tomó el mando con 26 años y, «como homenaje a la figura de su padre», impulsó la empresa familiar «con la intención de mejorar las carencias sanitarias del municipio». Nunca dejó de pensar como el profesional que fue: primero el diagnóstico, después todo lo demás.

El empresario que volvió a empezar

De aquella consulta salió uno de los grupos sanitarios de referencia de Málaga: cinco centros médicos entre Torre del Mar, Nerja, Rincón de la Victoria, Málaga y Torremolinos, una red odontológica y un instituto de reproducción asistida. En diciembre de 2016, la mayor parte de aquella red pasó a integrarse en un grupo hospitalario nacional — la historia completa está contada aquí.

Lo revelador es lo que hizo después, con 64 años: en lugar de retirarse, constituyó ese mismo año la Fundación que lleva el nombre de su padre, hizo crecer Rincón Dental y Rincón Fertilidad, y en 2024, con 72 años, abrió Rincón Salud en Torre del Mar — volvió al negocio del que había salido, en el mismo pueblo donde empezó todo.

Su regla, dicha por él mismo, es «devolver a la sociedad lo mucho que ha recibido de ella», y hay fechas que la avalan: en marzo de 2020 puso su hospital de Rincón de la Victoria a disposición de las autoridades para atender enfermos de covid; en 2025 firmó con el Ayuntamiento de Vélez-Málaga la atención odontológica gratuita a personas en situación de vulnerabilidad y un convenio de empleo joven con Cruz Roja Málaga; en 2026, Rincón Salud donó 101 mamografías a las asociaciones de mujeres de la Axarquía.

El pintor

Empezó a pintar en 1974, con 22 años y de forma autodidacta, junto a la generación que marcó la pintura malagueña — Evaristo Guerra, Francisco Hernández, Pimentel, Casamayor. Desde el principio pinta barcos, casas y bicicletas; cincuenta años después sigue pintando lo mismo, y ya suma más de seis mil obras.

En 1996 adoptó el action painting que le valdría el apodo de «el Pollock de Torre del Mar»: trabaja con paleta, pincel y jeringuilla — el sanitario y el pintor en la misma mano. Su tema mayor es el mar que baña su tierra; su cuadro más citado, Chapapote, lo pintó tras el hundimiento del Prestige y no lo dio por terminado hasta el día en que el chapapote dejó de salir en los informativos. Ha expuesto en Torre del Mar, Nerja, Málaga y Torremolinos, en 2013 llevó su obra a las calles de Manhattan, y en 2017 reunió dieciséis piezas en Cártama en la muestra Deporte por amor al arte, cuya recaudación fue íntegra al deporte malagueño. Allí lo resumió él: «todo lo que hago siempre me sale del alma».

El mejor retrato del pintor lo escribió su amigo Manuel Alcántara, premio nacional de periodismo:

«A Manolo Rincón le gusta la pintura y a la pintura le gusta Manolo Rincón. No sé si lo que él hace puede llamarse expresionismo, pero estoy seguro de que ha inventado un istmo nuevo: el rinconismo. Manolo pinta como es: insubordinado y leal, pródigo y constante.»

En 2019 el cuadro se hizo prenda: lanzó Manolo Rincón Art Collection, ropa y objetos estampados con su obra, fabricados íntegramente en España, con parte de los beneficios destinada a los deportistas y clubes que patrocina. La primera colección se llamó, cómo no, Empatía, y se presentó en Málaga como homenaje a Alcántara, fallecido tres meses antes. Sus diseños llegaron a inspirar una chaqueta de David Bisbal.

El mecenas

Es la faceta por la que Málaga entera le conoce: «el gran mecenas del deporte malagueño» no es un titular amable, es una descripción contable. Hoy la Fundación Rincón — constituida en 2016 con el nombre de su padre, con el lema «La Salud y el Deporte por amor al arte» — apoya a más de 70 clubes, deportistas y asociaciones, con una regla no escrita: el deporte base, el adaptado y el femenino primero.

  • Baloncesto. Presidió y profesionalizó el CB Axarquía, que como Clínicas Rincón fue filial del Unicaja y referencia en LEB Oro, con playoffs de ascenso a la ACB. Por aquel equipo pasaron cuatro jugadores que llegaron a la NBA: Domantas Sabonis, Álex Abrines, Vítor Faverani y Ognjen Kuzmić. En 2025 volvió a patrocinar al Unicaja, y en 2026 — con 74 años — anunció el regreso de la Axarquía a la competición nacional: «volver a ser lo que fuimos […] un proyecto de baloncesto que ilusione a la gente».
  • Balonmano femenino. En 2014, horas después del ascenso del club malagueño a División de Honor y con la entidad en apuros, asumió la mitad del presupuesto. El equipo pasó a llamarse Rincón Fertilidad Málaga y en menos de un año ganó la Copa de la Reina, la Supercopa de España y la EHF European Cup.
  • Deporte adaptado. Más de una década junto al BSR AMIVEL de baloncesto en silla de ruedas, patrocinador del Málaga Genuine desde sus inicios y fundador del Juventud Axarquía, equipo de fútbol inclusivo de la comarca.
  • Y sus cuadros como moneda. En sus galas entrega una obra suya a cada club patrocinado, para que además puedan financiarse con ella; su pintura fue el trofeo de los premios «Siempre Fuerte» de la Fundación Málaga CF.

El trofeo de sus Galas SuperArte es el Fenicio de Honor: el burro que fue mascota de aquel Clínicas Rincón de baloncesto. Su explicación es, probablemente, su autorretrato más honesto:

«El burro es constante, bueno, esforzado, servicial y trabaja en equipo. Y éstos son los valores que siempre he llevado a gala y que tratamos de fomentar desde la Fundación.»

El vecino

El 27 de abril de 1987 fundó el movimiento vecinal por la autonomía de Torre del Mar, que en su primera cita electoral logró cuatro concejales en Vélez-Málaga. Defendió la causa durante décadas y en todos los despachos que hicieron falta — del pleno municipal, donde fue portavoz, al Tribunal Supremo, el Constitucional y el Tribunal de Estrasburgo. Se llamaba a sí mismo, con sorna, «el alcalde moral» de su pueblo. No ganó — Torre del Mar sigue siendo Vélez-Málaga —, pero sigue haciendo política de barrio: su última propuesta en el registro municipal fue renombrar el paseo marítimo en honor a un malagueño ilustre.

Los reconocimientos

  • 2017 — Principal valedor del deporte andaluz (AGESPORT); premio al mecenazgo deportivo del Ayuntamiento de Nerja; reconocimiento de la Federación Andaluza de Deportes de Discapacitados Físicos.
  • 2021 — Medalla de Plata al Mérito Deportivo de la Real Federación Española de Balonmano. Presidente de honor de la UD Torre del Mar.
  • 2022 — Malagueño del Año de la Feria, junto a nombres como Antonio Banderas o Manuel Alcántara (Peña El Gazpachuelo).
  • 2024 — «El abrazo del alma»: el homenaje del baloncesto malagueño, con los 200 niños del All Star Minibasket abrazándole en Los Guindos y el Martín Carpena en pie esa misma noche.
  • 2025 — 🏅 Bandera de Andalucía a la Especial Trayectoria, entregada en Málaga por la Junta de Andalucía y la Diputación: el reconocimiento oficial a media vida dedicada a su tierra.

La empatía

De la consulta al grupo, del pincel a la cancha, la constante es la misma: la convicción de que a las personas se les habla mirándolas, se les explica lo que les pasa y se les acompaña. Esa palabra que lleva escrita su barco — y que dio nombre a su primera colección y argumento a su cuadro más querido — es también la que este grupo intenta llevar escrita en cada consulta.

La historia del grupo · La Fundación Rincón

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